mayo 4, 2022 Beatriz Segura

Cómo llegar a (casi) todo y no morir en el intento

“Gana un buen sueldo. Perfecciona tu inglés. Esfuérzate para conseguir lo que quieres. Haz ejercicio todos los días. Trabaja en algo que te guste para no tener que trabajar nunca…” La sociedad de la productividad y del rendimiento nos empuja a ser efectivas las 24h del día. Bueno, efectivas y, además, felices. A crear cosas, mejor si son tangibles que así podemos tocarlas y fardar mejor de ellas, a rentabilizar nuestros esfuerzos, nuestros minutos, nuestros segundos, nuestros milisegundos y lo que sea que vaya después. 

Todo, por supuesto, dedicándonos a un trabajo que nos motive, pagando un alquiler en Madrid, pasando tiempo con nuestros padres, comiendo legumbres para no tener el hierro bajo y, ya después, si aún te queda algo de energía con el covid persistente este que parece que ha venido para quedarse (¿o es la edad?) también cocinando tuppers los domingos para toda la semana.

Y así pasamos los días, los meses y casi la vida, lanzadas por inercia a cumplir unos objetivos sin tener claro si son los que hemos decidido o los que nos han impuesto. Seguimos cumpliendo cánones cuesta abajo y sin frenos y solo nos damos cuenta de que no era el camino correcto cuando nos salta un airbag de seguridad llamado ansiedad. Entonces, ¿ya está todo perdido? No, tal vez nos quede aún alguna opción de redirigirnos y de llegar a (casi) todo sin morir en el intento. Te damos dos opciones que se nos ocurren.

Primero: deja el multitasking.

 Tendrás mono unos días, pero tienes que ser fuerte y aguantar. ¿Sabías que si dejas de hacer varias tareas al mismo tiempo serás un 40% más efectiva? Los estudios dicen que solo un 2% de la población es capaz de realizar multitasking de manera efectiva. Y, llámanos locas, pero creemos que somos de ese 98 restante que van de una pestaña a otra como pollos sin cabeza. Así que proponemos una cosa: el método deep work. Consiste en entrar en un estado de trabajo de hasta 90 minutos sin interrupción. Móvil lejos, oídos en modo avión y tu atención puesta en acabar algo en lugar de empezarlo todo.

Segunda opción: Pasa tiempo de inactividad de calidad.

¿Que pretendemos que seas más productiva empleando tiempo en no hacer nada? Así es y para conseguirlo te recomendamos que leas How to do nothing de Jenny Odell.

Alternar este deep work con tiempo de contemplación y tiempo dedicado a tus hobbies hará que reduzcas velocidades y que seas consciente de ti y de lo que haces. No estamos hablando de hacer yoga pensando en la reunión de mañana, sino de hacer yoga pensando en hacer yoga. Esto ocurre cuando te rindes al mundo físico, sin pantallas ni algoritmos, dándole tiempo a tu salud mental para que respire.

Vamos a ejercitar la percepción, a recuperar el contacto con la realidad. Pasemos tiempo desayunando tranquilamente porque qué son 5 minutos más comparados a los que dedicas al día haciendo scroll en Instagram. Que ojo, también está bien, pero siempre y cuando lo hagas de manera consciente y porque decidas hacerlo, no porque hayas entrado en un bucle de bebés haciendo cosas del que no puedes salir. 

Así que lo dicho. Hoy nos revelamos y al terminar este artículo no vamos a “producir” más. Nos daremos un culto a nosotras mismas, empezando por un baño largo con espuma, seguido por recuperar la acumulación de libros con polvo que tenemos en la mesita. No haremos nada después de responder a los clientes que nos han escrito mientras aplicábamos el deep work escribiendo este texto. No haremos nada más después de escuchar el podcast sobre productividad que nos acaba de saltar en el calendario y las 200 sentadillas que esta mañana no hemos tenido tiempo de hacer. 

 

Lo dicho, seguimos trabajando en ello.

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